Reconocer resentimientos y librarnos de ellos                                                           27 de abril
 
«Queremos mirar [nuestro pasado] cara a cara, verlo tal como era y librarnos de él para poder vivir el presente.»

Texto Básico, p. 33

    Muchos, al principio de nuestra recuperación, teníamos problemas para identificar nuestros resentimientos. Nos sentábamos con nuestro Cuarto Paso delante, pensábamos y pensábamos, y al final decidíamos que no teníamos ningún resentimiento. Quizás nos lo dijéramos para creer que a fin de cuentas no estábamos tan enfermos.

    Semejante negación inconsciente de nuestros resentimientos proviene de los condicionamientos de nuestra adicción. La mayoría de nuestros sentimientos estaban enterrados, profundamente enterrados. Pero al cabo de un tiempo en recuperación aparece una nueva comprensión. Empiezan a aflorar los sentimientos enterrados más profundamente y surgen repentinamente los resentimientos que creíamos que no teníamos.

    Al examinar estos resentimientos, quizás nos sintamos tentados a aferrarnos a algunos de ellos, especialmente si pensamos que son «justificados». Pero lo que debemos recordar es que los resentimientos «justificados» son tan pesados como los otros.

    En la medida en que somos más conscientes de nuestras cargas, aumenta nuestra responsabilidad de desprendernos de ellas. Ya no tenemos que aferrarnos a nuestros resentimientos. Queremos quitarnos de encima lo indeseable y darnos la libertad de recuperarnos.

Sólo por hoy: Cuando descubra un resentimiento, veré a qué se debe y me desprenderé de él.

v2015